Un refugio analógico en el corazón de la Baja Austria: el proyecto de Christian Frenslich y su “Oldtimerwiese”
Recientemente, por un asunto personal, estuve viajando por Austria. Concretamente por Krems, en el área de la Wachau(Baja Austria); un pueblo idílico ubicado a orillas del Danubio, apenas a una hora al oeste de Viena. Es un lugar absolutamente precioso que te invita a entender por qué fue la inspiración de algunas de las composiciones clásicas más hermosas de la historia.
Pero, honestamente, el tema de este post no es el paisaje.
Mi intención este año era pasar unas navidades de desconexión total. Quería descansar un poco del trabajo, reconectar con la familia y, confieso, alejarme un poco de esa saturación de información e Inteligencia Artificial en la que vivo inmerso profesionalmente. Por mucho que me apasione la tecnología, este año ha sido tan intenso que un descanso de pantallas era más que necesario.
Sin embargo, el destino tenía otros planes para mi “desconexión”, y esos planes tienen nombre y apellido: Christian Frenslich.
Mecánica en un espacio sin píxeles
Christian es un viejo amigo de mi pareja al que conozco desde hace más de 15 años. Es un ingeniero mecánico con una trayectoria profesional extensísima y muy diversa en el mundo del motor de alta competición. Su experiencia incluye desde grandes eventos internacionales de primer nivel hasta el haber trabajado directamente durante dos temporadas recorriendo el globo con el mundial de Fórmula 1. Hasta aquí, todo podría parecer el currículum lógico para un profesional de su calibre.
La particularidad surge cuando descubres que Christian ha decidido anclarse, por convicción y amor a la pureza de la técnica, en el mundo analógico.
No tiene WhatsApp. No tiene smartphone. Sigue viendo la televisión en una de tubo (CRT). Es fascinante —y extrañamente reconfortante— estar con él y escuchar el tono original de su Nokia 1112. Mientras el resto del mundo corre hacia una digitalización a veces vacía, él conserva un ritmo de vida donde lo tangible y lo mecánico siguen siendo los protagonistas.
Estando en Krems, me invitó a conocer un proyecto en el que ha volcado su vida durante los últimos años. Así que pusimos rumbo a Nöhagen, una pequeña localidad a unos 18 km de Krems. Yo esperaba ver un taller de coches convencional. Me equivocaba por completo.
Ingeniería y arquitectura analógica
Al llegar, la fachada exterior ya te advierte de que algo ha cambiado. Las placas de motores de los años 80 te dan la bienvenida a lo que parece un viaje en el tiempo de 30 o 40 años atrás. Pero el verdadero “hechizo” ocurre al cruzar la puerta.
Christian ha rehabilitado un edificio antiguo para crear un híbrido entre taller, museo y hostal. Ha sacrificado literalmente todo su dinero, tiempo y esfuerzo durante los últimos cuatro años para dar vida a este sueño, y ver el resultado hoy es algo realmente admirable.
El espacio se divide en varias salas que son un festín para cualquier amante de la ingeniería:
- Sala 1: Joyas de competición en activo, como el Royale RP11 Formula 3 (1971) y el Van Diemen RF86 Formula Ford (1986), junto a una espectacular BMW R51/3 de 1954 recién restaurada.
- Sala 2 y 3: Aquí la historia se vuelve tangible con un Peugeot D3A (1955) y un Peugeot MK4 de 1937, una máquina que sobrevivió a los bombardeos de Normandía en la Segunda Guerra Mundial. También encontramos el mítico Puch 500 D (1959).
- Sala 4: Una colección exquisita que incluye un Lotus Europa S2 (1970) y un Porsche 944 S (1989).
Cada una de estas piezas ha sido restaurada por Christian hasta el más mínimo detalle. Me contaba cómo no solo busca piezas por internet, sino que viaja por toda Europa recorriendo mercadillos locales, rescatando lo que otros consideran chatarra para devolverle la vida a un motor perfecto.
Una cápsula del tiempo
Pero lo que me dejó realmente alucinado no fueron solo los coches. Christian ha transformado parte del edificio en un pequeño hostal donde cada habitación es una cápsula del tiempo. Radios analógicas, calentadores de los años 50 y fotografías originales de F1 hechas por su padre. Incluso los textos están escritos, como no podía ser de otra forma, en una máquina de escribir original de los años 60.
Cada rincón cuenta una historia. Me quedé hipnotizado mirando una lámpara de mano fabricada en 1980 con la etiqueta original de “Made in Hong Kong”. Son esos detalles los que te hacen sentarte y escuchar durante horas.
Si te gustan el mundo del motor, tienes que visitarlo
Como muchos sabéis, estuve vinculado profesionalmente al mundo del motor durante muchos años cuando trabajé para Honda Motocicletas (2008-2016). Estar cerca de estas máquinas siempre me ha fascinado, pero hacía mucho tiempo que no sentía esa pasión pura que se respira en el taller de Christian.
Si eres un amante del motor, de lo clásico, de lo analógico, o si simplemente tienes curiosidad y estás por Austria o el centro de Europa, no pierdas la oportunidad de visitar este lugar. Te aseguro que no te vas a arrepentir.
Podéis encontrar más información y ver fotos de sus restauraciones en su web oficial: oldtimerwiese.at
De momento, la comunicación con él requiere paciencia y medios tradicionales, pero ¡esperemos que muy pronto lo puedas contactar también por WhatsApp!















